Aquí te dejamos algunas tareas clave que conviene revisar cuando terminas una campaña:
1. Limpieza a fondo: mucho más que estética
Una limpieza bien hecha es el primer paso para prevenir problemas futuros. Restos vegetales, malas hierbas, plásticos, gomas o herramientas olvidadas pueden ser focos de hongos, insectos o enfermedades.
🧽 Retira todo lo que no vayas a usar y aprovecha para desinfectar si es necesario.
2. Comprobación de estructura y cubierta
Tras meses de uso, es buen momento para revisar tensores, puertas, ventanas, mallas y plásticos. ¿Hay alguna zona que pierde tensión? ¿Entradas de aire donde no debería? ¿Daños por el viento o por uso intensivo?
Detectar ahora los pequeños desperfectos te ahorrará disgustos más adelante.
3. Valorar si es momento de hacer mejoras
¿Te ha faltado ventilación? ¿Has tenido problemas con la condensación? ¿Notas que necesitas más altura para tu cultivo?
La pausa entre campañas es ideal para plantearte cambios estructurales: reforzar, ampliar, cambiar la orientación, añadir sombra o renovar la cubierta.
4. Preparar el sistema de riego
Aunque no vayas a regar en los próximos días, conviene revisar goteros, llaves, filtros y programadores.
💧 Si vas a dejar el riego parado, vacía las conducciones y depósitos para evitar daños por heladas.
5. Planificar lo que viene
El invierno es corto. Si tienes claro tu próximo cultivo, aprovecha para organizar el calendario, el tipo de planta, los marcos de siembra y el abonado.
Y si todavía no lo tienes decidido, este también puede ser un buen momento para consultar con técnicos, estudiar nuevas variedades o valorar un cambio de enfoque.
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