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El verano somete las cubiertas de los invernaderos a muchas horas de radiación solar, temperaturas elevadas y, en determinadas zonas, episodios de viento que pueden terminar pasando factura al material.
Con la llegada de septiembre, y antes de que cambien las condiciones meteorológicas, es un buen momento para observar el estado de plásticos, mallas y sistemas de fijación.
Una pequeña rotura localizada puede tener una solución sencilla. Pero cuando el material presenta un deterioro generalizado, seguir reparándolo puede dejar de ser la mejor opción.

Pequeñas roturas, desgarros o perforaciones

Es probablemente la señal más fácil de detectar.
Una perforación pequeña puede aparecer por rozamiento, por el contacto continuado con algún elemento de la estructura o como consecuencia de viento, manipulación o desgaste.
Lo importante es no esperar a que una abertura pequeña se convierta en una rotura importante.
El viento puede seguir ejerciendo presión sobre esa zona y ampliar progresivamente el daño. Por eso conviene revisar especialmente los puntos próximos a perfiles, fijaciones, esquinas y zonas sometidas a mayor tensión.
Cuando el problema está muy localizado y el resto de la cubierta conserva un buen estado, puede ser suficiente una reparación. Si las roturas empiezan a repetirse en distintas zonas, habrá que valorar el estado general del material.

El plástico ha perdido transparencia

Las cubiertas plásticas no mantienen indefinidamente las mismas propiedades.
Con el paso del tiempo y la exposición continuada al exterior pueden perder transparencia, amarillear, acumular suciedad difícil de eliminar o presentar un aspecto opaco.
No se trata únicamente de una cuestión estética.
La cantidad y calidad de luz que llega al interior del invernadero influye directamente en las condiciones de cultivo. Una cubierta excesivamente envejecida puede reducir la transmisión luminosa y dejar de ofrecer las prestaciones para las que fue instalada.
Si después de una limpieza adecuada el material continúa muy deteriorado, puede ser el momento de plantear su sustitución.

Zonas destensadas o deformadas

Una cubierta correctamente instalada debe mantener una tensión adecuada.
Si observas bolsas, pliegues, zonas hundidas o partes excesivamente sueltas, conviene comprobar qué está ocurriendo.
El problema puede encontrarse en el propio material, pero también en los sistemas de sujeción o incluso en algún elemento de la estructura.
Una cubierta destensada presenta además una mayor superficie de movimiento frente al viento, lo que puede aumentar el desgaste y favorecer nuevas roturas.
Por eso no conviene limitarse a tensarla sin comprobar antes la causa.

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Fijaciones y puntos de unión deteriorados

A veces el plástico o la malla todavía están en condiciones aceptables y el problema se encuentra en los elementos que los mantienen sujetos.
Perfiles, alambres, grapas, cordones y otros sistemas de fijación deben revisarse periódicamente.
Después de meses de calor y exposición exterior, merece la pena comprobar que la cubierta continúa correctamente fijada a la estructura y que no existen puntos capaces de provocar rozaduras o desgarros.
La revisión de estos pequeños elementos puede evitar reparaciones mucho mayores posteriormente.

Muchas reparaciones pueden indicar que ha llegado el momento de sustituir

Reparar una rotura puntual tiene todo el sentido.
Reparar continuamente una cubierta que presenta daños en distintas zonas puede no tenerlo.
Cuando empiezan a acumularse parches, desgarros, pérdida de tensión y envejecimiento general del material, conviene valorar económicamente si merece la pena seguir interviniendo sobre la cubierta existente o realizar una sustitución completa.
Cada caso es diferente. La antigüedad, el tipo de material, el estado de la estructura y la extensión de los daños son algunos de los factores que deben tenerse en cuenta.

Septiembre es un buen momento para revisar la cubierta del invernadero

Todavía quedan jornadas de calor, pero el final del verano permite adelantarse a los meses en los que pueden llegar lluvias, viento y cambios bruscos de temperatura.
Revisar ahora la cubierta permite detectar pequeños problemas antes de que empeoren y decidir con tiempo si necesitan una reparación localizada o una actuación más amplia.
En Inversistemas Daniel realizamos trabajos de reparación y mantenimiento de invernaderos, además de colocación de plásticos y mallas, construcción y transformación de instalaciones agrícolas.
Si has detectado desperfectos en la cubierta de tu invernadero o tienes dudas sobre su estado, consúltanos y estudiaremos la solución más adecuada para tu instalación.

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